Psicología Forense y Criminología: Más allá del Código Penal

En el complejo escenario del derecho penal contemporáneo, la aplicación fría de la ley suele ser insuficiente para alcanzar una justicia real. La diferencia entre una condena y una absolución, o entre una pena máxima y una atenuante, reside frecuentemente en la capacidad de comprender el “porqué” detrás de los hechos. Aquí es donde la figura de Carlos Cuadrado Gómez-Serranillos destaca, al integrar la psicología forense y la criminología como pilares fundamentales de su estrategia de defensa.

La Imputabilidad: El Factor Psicológico

Uno de los aspectos más críticos en un proceso penal es determinar el grado de responsabilidad del investigado. No basta con saber qué ocurrió; es imperativo analizar el estado mental y cognitivo del individuo en el momento del acto. Carlos Cuadrado Gómez-Serranillos, gracias a su formación como perito forense, no solo interpreta los informes psicológicos, sino que es capaz de cuestionar la metodología de los peritos oficiales si estos no han tenido en cuenta patologías subyacentes, trastornos de la personalidad o factores de enajenación transitoria que son determinantes para la defensa.

Criminología: El Análisis del Escenario y el Comportamiento

Mientras que el derecho se ocupa de la norma, la criminología se ocupa del fenómeno criminal en su totalidad. Un análisis técnico riguroso permite:

  • Evaluar la credibilidad del testimonio: Utilizando herramientas científicas para analizar contradicciones en las declaraciones de testigos o víctimas.
  • Reconstrucción del perfil: Entender la dinámica entre el autor y la víctima para presentar una narrativa coherente y sólida en sala.
  • Análisis de riesgos: Evaluar la peligrosidad criminal, un factor clave para solicitar medidas cautelares o beneficios penitenciarios.

Una Defensa Orientada a Resultados

La defensa técnica que propone Carlos Cuadrado Gómez-Serranillos no se limita a la argumentación jurídica tradicional. Al dominar la psicología y la criminología, su actuación en sala se vuelve mucho más incisiva. Sabe qué preguntas formular a los peritos de la acusación para evidenciar sus carencias y sabe cómo presentar los informes técnicos propios para que sean útiles y comprensibles para el juez o el tribunal.

En definitiva, contar con un abogado que sea, a su vez, perito en las ciencias que estudian la mente y el crimen, transforma la defensa en una herramienta científica, rigurosa y, sobre todo, orientada a obtener el mejor resultado posible para el cliente en cualquier juzgado de España.

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